El brunost, considerado uno de los quesos noruegos más característicos, se elabora a partir de suero de leche cocido y tiene un sabor naturalmente dulce debido a la caramelización de los azúcares de la leche.
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Los quesos grasos y los productos lácteos enteros pueden estar relacionados con un menor riesgo de demencia. Estas son las conclusiones de un gran estudio a largo plazo realizado en Suecia. El análisis también incluyó la demencia vascular. Los autores señalan que los resultados muestran una correlación estadística, no una relación causal directa.
El estudio incluyó a 27.670 participantes observados durante 25 años. Los científicos analizaron su dieta, estilo de vida y estado de salud. Se tuvieron en cuenta, entre otros, la actividad física, el tabaquismo, el consumo de alcohol y los hábitos alimenticios.
Las personas que consumían diariamente 50 gramos de queso con al menos un 20% de grasa tenían menos probabilidades de desarrollar demencia que aquellas que comían menos de 15 gramos al día.
Diferencias en el riesgo de demencia
El mayor consumo de quesos grasos se asoció con un 13% menos de riesgo de demencia en general. En el caso de la demencia vascular, la diferencia fue del 29%.
Entre los productos analizados se encontraban, entre otros, cheddar, brie y gouda. También se mencionaron productos populares en Noruega, incluido el brunost con un 35% de grasa y la versión navideña (julebrunosten) con un 26% de grasa.
Se prestó especial atención a los quesos con alto contenido graso.Fot. stock.adobe.com/licencia estándar
Productos sin efecto confirmado
El estudio no mostró relaciones similares en el caso de los productos lácteos bajos en grasa. Tampoco se observó efecto en otras categorías de lácteos.
Sin embargo, se observó que el consumo diario de nata espesa estaba relacionado con un menor riesgo de demencia. Los datos se basaron en diarios alimentarios semanales y encuestas sobre años anteriores.
Los resultados del estudio se publicaron en la revista "Neurology". Los autores subrayan que se necesitan más análisis. Los participantes que consumían más queso graso desarrollaban demencia con menos frecuencia, aunque el mecanismo de este fenómeno sigue siendo desconocido. Los científicos de la Universidad de Lund anuncian más investigaciones sobre el impacto de los componentes de los productos lácteos grasos en el funcionamiento del cerebro.