Algunos países no están preparados para una respuesta rápida ante crisis.
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Europa y Noruega están aumentando intensamente su gasto en defensa. Sin embargo, algunos expertos señalan que la principal amenaza podría ser de una naturaleza diferente a la de una guerra clásica.
El profesor Tormod Heier de la Academia Militar de Noruega considera que Rusia no optará por un conflicto militar abierto con Europa. Según Heier, Rusia recurrirá a acciones híbridas dirigidas a las áreas más vulnerables de los países. Actualmente, estas acciones representan uno de los principales desafíos para la seguridad.
Militarización frente a amenazas reales
Noruega ha incrementado su gasto en defensa del 2 al casi 3,5% del PIB en pocos años. En Europa, el objetivo es alcanzar el 5% para 2035. Oslo ha encargado, entre otros, fragatas por 136 mil millones de coronas noruegas, tanques Leopard por 23 mil millones y submarinos y misiles por 114 mil millones. Heier señala que esto es una reacción ante el peor, pero menos probable, de los escenarios. En su opinión, Europa es militarmente más fuerte que Rusia.
Los países europeos cuentan con unos 2 millones de soldados frente a los 1,1 millones de Rusia. También disponen de unos 2.100 cazas, mientras que Rusia tiene unos 1.200. Las flotas europeas son más numerosas y el número de submarinos es comparable. Sin embargo, Rusia domina en número de misiles, incluidos los nucleares. Posee alrededor de 6.000 ojivas nucleares.
El conflicto armado abierto es el escenario menos probable.Foto: palinchak, licencia estándar (depositphotos)
Ataques híbridos y puntos débiles
Heier considera que lo más probable son los sabotajes y las operaciones de influencia. Señala el corte de cables, las interrupciones en el suministro de energía, los ciberataques y las campañas de desinformación. Estas acciones son baratas y difíciles de detectar. Su objetivo es generar miedo y socavar la confianza en las instituciones estatales.
El experto destaca que la respuesta a este tipo de amenazas recae principalmente en la policía y las estructuras civiles. En su opinión, no están preparadas para acciones de carácter estatal. Un ejemplo es el incidente de diciembre de 2024 en el Báltico, cuando se dañaron cables energéticos y de comunicación. El caso fue investigado como un posible sabotaje.
La defensa de Europa ante el cambio del papel de EE. UU.
El exjefe de defensa Sverre Diesen señala que las fuerzas europeas están dispersas y tienen diferentes niveles de preparación. Según él, el aumento del gasto se debe principalmente a la reducción de la presencia de EE. UU. en Europa.
Por su parte, el jefe de defensa noruego Eirik Kristoffersen destaca que las amenazas híbridas son un elemento permanente del entorno de seguridad. Señala que es clave fortalecer la defensa total y la resiliencia de la sociedad, responsabilidad principalmente de las instituciones civiles.
La resiliencia social se está convirtiendo en un elemento de la defensa nacional.Foto: stock.adobe.com/licencia estándar
Sverre Diesen destaca que la falta de coherencia en la planificación de la defensa debilita la capacidad real de respuesta de Europa. Según él, los países disponen de recursos considerables, pero no siempre están listos para su uso inmediato. Señala las diferencias en las prioridades de seguridad entre los países. En este contexto, subraya la importancia de coordinar las acciones civiles y militares. Esto debe incluir la administración estatal, los servicios de orden público y la protección de la infraestructura crítica.