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Redakcja
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11.06.2026 09:02
Huella oculta del COVID-19. Un estudio noruego señala cambios importantes para la salud
Un nuevo estudio noruego vincula la infección por COVID-19 con un mayor riesgo de carga cardíaca invisible. Los científicos encontraron esta señal en muestras de sangre de miles de personas después de la pandemia. Se trata de un aumento en los niveles de troponina, una proteína que indica estrés o daño en las células del corazón.
Los cambios también se observaron entre los participantes más jóvenes del estudio.
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Los resultados se basaron en datos del Estudio de Salud de Trøndelag (HUNT). Incluyó a casi 20 mil residentes sanos de la región, que fueron observados durante varios años. Los científicos compararon muestras de sangre tomadas poco antes de la pandemia con muestras recogidas después, lo que les permitió comprobar los cambios tras la infección.
El profesor y médico Torbjørn Omland, de la Universidad de Oslo (UiO) y el Hospital Universitario Akershus (Ahus), afirma que las mediciones indican un posible aumento en el grado de daño cardíaco tras la pandemia. Según él, los datos sugieren una relación con el COVID-19. El estudio fue publicado en la revista "European Journal of Preventive Cardiology".
Señal oculta. El corazón bajo carga tras pasar el COVID-19
La troponina es un marcador de estrés cardíaco. Cuando las células del músculo cardíaco están dañadas o muy sobrecargadas, la proteína pasa a la sangre. Omland señala que el aumento de troponina se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas en el futuro. Esto se refiere principalmente a insuficiencia cardíaca, pero también a infarto y accidente cerebrovascular.
En el estudio, el nivel de troponina aumentó en promedio un 4% en las personas que habían pasado el COVID-19. En algunos participantes, el aumento fue mucho mayor. Las personas que habían tenido la infección tenían un 17% más de probabilidad de que la troponina aumentara un 50% o más. Los cambios también se detectaron en participantes más jóvenes.
Noruega fue uno de los países con algunas de las restricciones de COVID más estrictas del mundo.Fot. stock.adobe.com/licencia estándar
Interpretación cautelosa. Se necesitan más datos para conclusiones concretas
El Instituto Noruego de Salud Pública (FHI) sigue los resultados de los estudios, pero recomienda precaución. Hanne Gulseth, del FHI, evalúa que el conocimiento actual aún no permite afirmar que el COVID-19 aumente el riesgo a largo plazo de enfermedades cardíacas. Destaca que el estudio no muestra si el cambio es permanente o temporal. El significado de pequeños cambios subclínicos en una sola persona sigue siendo incierto.
Gulseth también señala otras posibles causas del aumento de troponina. Entre ellas se encuentran enfermedades cardíacas, sepsis, enfermedad renal crónica, esfuerzo físico intenso, algunos medicamentos y sustancias psicoactivas. Omland responde que los análisis tuvieron en cuenta otros factores. Según él, el COVID-19 sigue siendo la explicación más probable del fenómeno observado.
Actualmente, los científicos no indican la necesidad de pruebas masivas de troponina tras la infección. Omland señala que un solo resultado sin una medición previa antes de la pandemia es difícil de evaluar correctamente. Sin embargo, añade que, con un gran número de infecciones, incluso pequeños cambios pueden ser significativos para la salud pública.
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