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Redakcja
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27.08.2026 09:04
Disputa sobre deportaciones tras condenas. Los polacos, entre los primeros puestos de un ranking poco honorable
En Noruega vuelve el debate sobre la expulsión de extranjeros condenados por delitos. En los últimos cinco años se examinaron 3.605 casos de expulsión relacionados con actos delictivos, pero solo 1.611 terminaron con una decisión de abandonar el país. Los nuevos datos también pueden ser relevantes para los polacos que viven en Noruega, ya que se refieren a las normas aplicadas a todos los extranjeros.
El Partido del Progreso quiere deportar a todo extranjero que haya sido condenado a al menos un año de prisión.
Fot. Fotolia
En el centro de la disputa se encuentran las normas relativas a las personas condenadas por delitos graves. El diputado Erlend Wiborg, del Partido del Progreso (Frp), solicitó al Gobierno información sobre los extranjeros condenados en los últimos cinco años a al menos un año de prisión efectiva, así como sobre el número de personas expulsadas de este grupo. No fue posible obtener datos completos. La ministra de Justicia y Seguridad Pública, Astri Aas-Hansen, del Partido Laborista (Ap), informó de que ello requeriría analizar manualmente cada caso.
Según los datos de la Dirección Noruega de Inmigración (UDI), se emitió una orden de abandonar el país en 1.611 casos, mientras que 1.994 casos concluyeron sin una decisión de deportación. En el mismo período, 1.373 extranjeros fueron condenados a una pena efectiva de al menos un año de prisión. El grupo nacional más numeroso entre las personas con tales condenas eran los ciudadanos de Lituania (214 casos), seguidos por los ciudadanos de Polonia, con 181 casos registrados.
3.605 casos en cinco años. La mayoría sin expulsión
No obstante, existen otros datos disponibles. La Dirección Noruega de Inmigración (UDI) registró 3.605 casos resueltos de expulsión relacionados con delitos en un período de cinco años. En 1.611 casos se tomó la decisión de expulsar a la persona. Otros 1.994 casos concluyeron sin esa decisión. El Ministerio señala que las estadísticas se refieren al número de casos, no al número de personas únicas.
Aas-Hansen también indicó que, durante el mismo período, 1.373 extranjeros fueron condenados a al menos un año de prisión efectiva. Sin embargo, se desconoce cuántos de ellos fueron finalmente expulsados de Noruega, ya que las estadísticas disponibles no permiten vincular directamente ambas informaciones. Wiborg considera que las normas actuales son demasiado indulgentes. En su opinión, los extranjeros que cometen delitos graves deberían abandonar Noruega tras cumplir su condena.
El Frp quiere el modelo danés. El Gobierno señala el derecho internacional
El Frp señala las soluciones que se están preparando en Dinamarca. El Gobierno danés ha comenzado a trabajar en una reforma según la cual, por regla general, un extranjero condenado a al menos un año de prisión por delitos graves, como violencia grave o violación, sería expulsado. Wiborg quiere normas similares en Noruega. En enero, junto con la líder del Frp, Sylvi Listhaug, presentó una propuesta parecida en el Storting. Fue rechazada, entre otros, con los votos de Høyre, Senterpartiet y Ap.
Sin embargo, el Gobierno subraya las limitaciones derivadas de las normas vigentes. La expulsión debe ser proporcional y pueden tenerse en cuenta, entre otros factores, la situación familiar, los hijos, la duración de la estancia en Noruega y el hecho de haber llegado al país durante la infancia. También es importante la protección contra la expulsión a un Estado en el que la persona corre riesgo de persecución, tortura o peligro para su vida. De los 1.994 casos que concluyeron sin expulsión, 593 se referían a personas protegidas contra el retorno. El secretario de Estado Joakim Øren, de Ap, destaca que Noruega está obligada por el derecho internacional y no puede enviar a personas a lugares donde corran riesgo de sufrir un trato inhumano.
Al mismo tiempo, el Gobierno anuncia nuevos cambios relativos a los extranjeros que cometen delitos. Øren informó de que Noruega trabaja actualmente en la posibilidad de una cooperación nórdica en materia de centros de retorno, de asilo u otras soluciones en terceros países seguros. Precisamente esta dirección podría convertirse en el próximo elemento del debate noruego sobre la expulsión de extranjeros.
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